Consecuencias de conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada


Conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada es una práctica poco recomendable. Conforme aumentamos la velocidad, se incrementa también la exigencia de concentración al volante, pues debemos estar mucho más alerta y anticiparnos con menor margen a las circunstancias e imprevistos que puedan aparecer en la carretera. Fruto de ello, quien así conduce, sufre estrés y fatiga, que le hacen más proclive a tener un despiste o un error que podrían tener graves consecuencias.


Es por ello que en todos los manuales sobre conducción eficiente y responsable, se desaconseja conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada si no se está bien preparado para ello y, por supuesto, si las condiciones de la vía no lo permiten. Conducir rápido y seguro requiere mucha pericia al volante y debería reservarse a los conductores profesionales que están entrenados para soportar el estrés y la tensión que genera. Muchas veces, se aumenta la velocidad siguiendo una de las denominadas estrategias de compensación. Es decir, cuando el conductor se da cuenta de que presenta signos de fatiga, aumenta las exigencias de concentración, como ocurre cuando la velocidad es elevada, para mantenerse más alerta. Sin embargo, estas estrategias suelen fallar porque la fatiga no disminuye, sino que incluso aumenta, y se asumen a la vez más situaciones de riesgo sin estar en las condiciones óptimas para gestionarlas. Te contamos más sobre los efectos de la alta velocidad en la conducción.


¿Qué efectos provoca en las personas conducir rápido?

Conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada es algo poco aconsejable casi en todos los casos. Al aumentar la velocidad, debemos incrementar nuestra capacidad de concentración para poder estar atento a todos los vehículos, paneles y otros elementos y circunstancias que aparecen en la vía. Por ello, esa exigencia de mayor atención puede desembocar muchas veces en grandes tensiones que un conductor que no sea profesional no está preparado para asumir, sobre todo en trayectos largos. Muchas veces, incluso la velocidad es tan alta que la persona no puede leer las señales de tráfico o captar desplazamientos de otros conductores.

Entonces, ¿por qué es tan frecuente mantener altas velocidades durante largos trayectos? Una de las razones puede ser el mayor y mejor equipamiento de los coches, con interiores cada vez más confortables y mejor aislados que hacen que la percepción de la velocidad sea muy distinta de la realidad, es decir, que circulemos a más velocidad de la que creemos e, incluso, de la que puede ser apropiada para esa carretera y ese tramo concreto. Ya no hablemos de los coches de lujo con gran potencia y estabilidad, en los que resulta difícil sentir la verdadera velocidad a la que nos desplazamos. Conducir un Ferrari a 120 km/h puede percibirse desde su interior como ir “despacio”.

Fatiga, disminución de la concentración, estrés, signos de agresividad y limitada capacidad de reacción son los efectos más palpables de conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada. Todos ellos pueden ser desencadenantes de graves accidentes de tráfico, por lo que son signos que debes detectar a tiempo para poder así remediarlos.


¿Conducir rápido envejece tu coche?

La respuesta es sí y son muchas las partes de tu coche que pueden verse afectadas por este tipo de conducción. Pocos vehículos están preparados para soportar altas velocidades durante mucho tiempo sin que se resienta su motor, su tracción u otros elementos. Ya que, lamentablemente, la mayoría de nosotros no podemos conducir un Lamborghini, un Porsche o un Ferrari, conviene que nos ajustemos a la velocidad óptima. Los expertos recomiendan mantener una velocidad constante, siempre que sea posible, para que el vehículo consuma menos y para que no sufra desgastes excesivos en partes como , por ejemplo, la junta de culata que puede deformarse debido a las altas temperaturas que se generan al pisar al máximo el acelerador y cuya sustitución puede costar hasta 3.000 euros. En cuanto a la velocidad de crucero más adecuada, se dice que a partir de los 100 km/h se dispara el consumo, por lo que resulta aconsejable no exceder ese límite para ahorrar combustible.


Consejos para disfrutar de la conducción sin riesgos

Como hemos visto, conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada no es nada aconsejable ni desde el punto de vista de la conservación de tu automóvil, ni desde el punto de vista de la seguridad vial. Incluso podría equivaler a conducir de forma temeraria a según qué velocidades. Desde compramostucoche.es queremos darte una serie de consejos para que conduzcas de forma segura y eficiente:

  • Cambia de marcha de forma adecuada. Mete la primera velocidad, acelera suavemente y cambia a la segunda cuando hayas recorrido unos seis metros o hayan pasado aproximadamente dos segundos, pues es que marcha que más consume. Deberás posteriormente elegir la marcha más larga posible sin que el motor vaya a demasiado pocas revoluciones. Un truco es ver cuánto tienes que pisar el acelerador para mantener la velocidad. Si es más de dos tercios de su recorrido, debes introducir una marcha más corta.
  • Frena con el motor siempre que te sea posible. Anticípate a las circunstancias y ve frenando suave y progresivamente reduciendo la velocidad con cada marcha. Nunca bajes pendientes en punto muerto puesto que desgasta los frenos además no evitar el consumo de combustible, en contra de lo que se cree.
  • Mantén una temperatura apropiada en el interior. Los climatizadores consumen combustible y las ventanillas abiertas también, al provocar una mayor resistencia al viento a cuando la velocidad es elevada.
  • Optimiza el estado de tus neumáticos. La falta de presión en las ruedas aumenta mucho el consumo de combustible, por lo que deberás vigilarlos periódicamente.
  • Realiza mantenimientos frecuentemente. Revisa los filtros, el nivel de todos los líquidos… podrías anticiparte a averías graves, además de reducir emisiones contaminantes.


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