Los coches más míticos del séptimo arte


Películas de acción, ‘road movies’, dramas en la carretera… ¿Qué sería del cine sin la invención del automóvil? Desde las aventuras de los villanos con corazón de oro “Bonnie and Clyde” hasta la huida a través del desierto que protagonizaron Susan Sarandon y Geena Davis en “Thelma y Louise”, las películas en las que nuestros héroes se sientan al volante son muchas. Pero, ¿qué pasa con los vehículos que exigen su propio papel o que incluso le roban el protagonismo a la estrella de turno? Descubre con nosotros los coches más míticos.


Los fanáticos de “Regreso al futuro” lo tienen la claro: la saga protagonizada por Michael J. Fox no sería la misma sin la presencia del De Lorean (con condensador de fluzo incorporado) que le sirve para viajar en el tiempo. Lo mismo sucede con las cintas de superhéroes, ¿o acaso sería posible imaginar a Batman surcando las calles de Gotham sin su batmóvil? Incluso los héroes más desastrosos tienen vehículos a su medida: ahí están, si no, los Cazafantasmas a bordo de su Ecto-1, un coche funerario destinado a acabar los entes paranormales que atormentan a los vecinos de Nueva York, y que les acompañará de nuevo en el relanzamiento de sus aventuras. Aunque para hacerse una idea bien clara de lo mucho que un buen automóvil puede aportar a una película, basta con echar un vistazo al coche del agente secreto James Bond, cuya fidelidad a los Aston Marin ha impregnado más de 50 años de películas de espías. Acompáñanos en este viaje a bordo de los coches más míticos del séptimo arte.



El De Lorean DMC-12, ¿el coche más icónico del cine?

A la hora de pensar en los coches más míticos que hemos visto en la gran pantalla, es inevitable que la primera imagen que nos venga a la cabeza, sobre todo a aquellos que vivieron su niñez durante los años ochenta, sea la de un De Lorean DMC-12 cargado de gadgets y dejando un rastro de fuego sobre el asfalto. El coche utilizado por el excéntrico científico Emmett L. Brown para instalar su condensador de fluzo y concebir así una máquina del tiempo fue pilotado, muy a su pesar, por un ‘skater’ adolescente llamado Martin McFly (interpretado por un no tan niño Michael J. Fox, que rodó la primera entrega de la saga a los 24 años), y se ha convertido en incontestable icono cinematográfico.

El De Lorean DMC-12 (también conocido simplemente como De Lorean, ya que fue el único modelo que la firma llegó a fabricar) se produjo entre 1981 y 1982 y, cuando tres años después se concibió la primera entrega de “Regreso al futuro”, ya era considerado un coche excéntrico y de diseño imposible, principalmente por sus puertas de ala de gaviota y su carrocería de acero inoxidable; no es de extrañar que, de hecho, se incluyese una escena en la cinta de Zemeckis en la que dos granjeros lo confunden con un ovni. De todos los modelos utilizados durante la grabación de la saga, hoy solo se conservan tres: dos de ellos son propiedad de Universal Studios, mientras que el tercero su subastado en 2011 por 423.788 euros.


El Cadillac Miller-Meteor y otros coches de miedo

De todos los vehículos utilizados por los grandes héroes del cine fantástico, solamente uno fue utilizado como coche funerario en su vida anterior: el Ecto-1 con el que los míticos Cazafantasmas atravesaban Nueva York para dar caza a entidades de otro mundo no era otra cosa que un Cadillac Miller-Meteor ‘tuneado’ para la ocasión; un vehículo que durante los años cincuenta sirvió en Estados Unidos para fines tan distintos como transportar pacientes a los hospitales, realizar servicios funerarios o funcionar como lujosa limusina. Los dos únicos coches de los Cazafantasmas, uno por cada parte de la saga, se encuentran a buen recaudo en los estudios Sony Pictures, mientras que para el ‘remake’ que se lanzará próximamente se ha utilizado una versión de 1983 del mismo modelo.

Aunque si hablamos de coches y fantasmas, seguramente los aficionados al género del terror pensarán inmediatamente en “Christine”, ese Plymouth Fury ideado por Stephen King y llevado a la gran pantalla por John Carpenter; un coche con un macabro pasado y voluntad propia, que toma posesión de todo aquel que se sienta a su volante y le empuja a cometer crímenes. Aun siendo un coche clásico y con muy pocas unidades, para algunas escenas de acción fue necesario destrozar varias de esta reliquias, algo que no hizo mucha gracias a los numerosos fanáticos de este modelo en Estados Unidos.


Coches con licencia para matar: 007 se pone al volante

A colación de la nueva entrega de las aventuras del James Bond, que en “Spectre” se pone al volante de un Aston Marin DB10, conviene echar la vista atrás y rememorar las múltiples colaboraciones entre la marca británica y el agente con licencia para matar; un idilio que ya ha cumplido los 50 años. Cinco décadas han pasado desde que Sean Conery pilotase un Aston Martin DB5 para uno de los títulos más míticos de la saga, “Goldfinger”. Un modelo que, a mediados de los noventa, volvería a lucir en las pantallas (esta vez conducido por un James Bond encarnado por Pierce Brosnan, ya sea en “GoldenEye” como en “El mañana nunca muere”) y también en el nuevo siglo, esta vez haciendo un cameo en “Skyfall” y compartiendo plano por primera vez con Daniel Craig.

Sin embargo, y si algo queda claro en las películas del Agente 007, es que este no se casa con nadie. Así, por ejemplo, en “Spectre” le veremos al volante de un Land Rover, si bien es cierto que esta colaboración empezó con mal pie: nueve vehículos de esta marca, con un valor conjunto de 800.000 euros, fueron robados en los talleres de Land Rover en la ciudad alemana de Ness solo unos días antes del inicio del rodaje.


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